En abril de 2026, España registró 138 horas con precios negativos, lo que significa que durante casi seis días completos los parques solares tuvieron que pagar por verter su energía a la red. Según el último informe de la consultora suiza Pexapark, el 41,2% de toda la producción fotovoltaica española se generó en esas horas. Y el problema ya no es estacional: en febrero de 2026 el factor de captura solar (que mide el porcentaje del precio de mercado que realmente ingresan los productores) se desplomó hasta 0,18, frente al 0,71 del mismo mes de 2025. La causa fue una producción hidráulica excepcionalmente alta que desplazó al resto de tecnologías.
Precios negativos y falta de baterías: el negocio solar europeo entra en zona de riesgo por sobreproducción
Los productores fotovoltaicos europeos apenas logran rentabilidad porque hay tantas placas solares que el precio de la luz se hunde durante las horas de sol. El fenómeno de la "canibalización solar" deja de ser estacional y se convierte en estructural


Francia, el país más castigado
La situación francesa es aún más grave. El factor de captura solar se hundió un 75% interanual, pasando de 0,42 a apenas 0,10. Esto se debe a la combinación de una producción solar récord con el retorno a pleno rendimiento de las centrales nucleares, que en 2026 han recuperado su disponibilidad habitual tras años de mantenimientos. Prácticamente la mitad de la energía solar francesa (45,1%) coincidió con horas de precio negativo. El impacto es tal que el Gobierno galo ya está reformando sus esquemas de contratos por diferencia (CfD) para exigir que las nuevas plantas incluyan baterías de almacenamiento.
Alemania acumula horas y horas en negativo
Alemania vivió ocho episodios de más de seis horas seguidas con precios negativos, frente a solo dos un año antes. Las horas con precios negativos crecieron un 65%, hasta 123. El problema se agrava por el legado de su antigua ley de energías renovables (EEG): muchos parques solares antiguos siguen cobrando subsidios públicos incluso cuando el precio del mercado es negativo, por lo que no tienen incentivos para apagar sus plantas y siguen saturando la red durante horas.
Italia y Polonia entran en la zona de riesgo
En Italia, donde el mercado diario no admite precios negativos por diseño, la sobreoferta se disfraza de horas a precio cero, especialmente en Sicilia y Calabria. Allí la elevada penetración solar choca con la falta de cables de interconexión suficientes para evacuar esa electricidad hacia el norte del país, creando auténticos "embotellamientos" energéticos.
Polonia, tradicionalmente dependiente del carbón y con un enorme crecimiento fotovoltaico en los últimos años, ya muestra síntomas claros de canibalización: su factor de captura cayó un 25% interanual en abril.
Un problema estructural sin soluciones rápidas
Este hundimiento de los ingresos solares no tiene relación directa con la geopolítica, los conflictos en Oriente Medio ni el precio del gas. Es un problema interno de sobreoferta renovable en horas punta. La única solución viable a corto y medio plazo es el despliegue masivo de sistemas de almacenamiento (baterías) para desplazar la producción solar hacia las horas de mayor demanda. Mientras eso no ocurra, los inversores en fotovoltaica seguirán viendo cómo sus márgenes se evaporan bajo el sol.
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