VÍDEO| Prueba del Mitsubishi Outlander PHEV: el referente regresa a lo grande
El modelo que en su momento fue una referencia absoluta de los phev busca recuperar ahora mismo su sitio comercial con esta nueva entrega. Así es, y así va, el, Mitsubishi Outlander PHEV
Hace poco más de una década, hablar de los híbridos enchufables era hacerlo de coches casi residuales que, sin embargo, tenían un claro líder: el Mitsubishi Outlander PHEV. Un modelo que se coronó como un auténtico pionero y un referente absoluto del mercado, tanto español como europeo.
Hoy, en 2025, el panorama es bien distinto y el Outlander ha perdido ese fuelle comercial, el mismo que quiere recuperar con la generación que hoy vamos a analizar en profundidad, una entrega que por cierto ya lleva cuatro años vendiéndose en EEUU y que, además, tiene mucho también de Nissan. Porque esta generación no es nueva en el mercado global, ya que desde 2021 se lleva comercializando en Japón y Norteamérica, pero ahora por fin lo ha hecho en Europa, con especificaciones pensadas para el Viejo Continente, como el sistema phev que te detallaremos más adelante.
Señas de identidad propias
El frontal es la parte más representativa del exterior. K.S.
Pero además, es un coche que comparte muchos elementos con el Nissan X-Trail (prueba), fruto de la colaboración de ambas firmas en la Alianza de la que también forma parte Renault. Con todo, seguimos hablando de un coche grande, que ostenta unas dimensiones generosas, con 4,72 metros de longitud, 1,86 de ancho y 1,74 de altura proyectando una silueta de corte familia e imponente que, eso sí, tiene detalles diferenciadores como l enorme parrilla "Dynamic Shield" con el emblema Mitsubishi en una posición elevada, faros LED matrix divididos en tres niveles y un capó musculoso.
También destacan los pasos de rueda pronunciados, con molduras protectoras en negro brillante y llantas de aleación hasta de 20 pulgadas; o una zaga tan voluminosa como elegante gracias a estos pilotos LED estilizados y al un spoiler del techo o a las salidas de escape falsas. Disponible en los acabados Motion, Kaiteki, Kaiteki+y First Edition, con una amplia dotación de los mismos, también quería destacar la altura libre al suelo de 19,8 cm y una paleta de colores que tiene tonos tan destacados como este Gris Moonstone.
Un interior de calidad… pero para cinco
El interior destila mucho cuidado por el detalle. K.S.
En el interior, las semejanzas con el X-Trail son mayores hasta el punto de que es casi idéntico tanto en disposición como en calidad percibida. Cuenta con un salpicadero muy horizontal que prioriza la practicidad y en la que sobresalen las dos pantallas gemelas de 12,3 pulgadas, ambas muy personalizables y, en el caso de la del centro, con menús específicos para el sistema híbrido enchufable o sincronización móvil inalámbrica con Apple CarPlay.
A destacar también el uso de comandos físicos para la climatización, así como el dial circular para los modos de conducción. Solo una pega, el uso del negro piano que ‘ensucia’ este habitáculo tan bien construido, con materiales como las inserciones metálicas o cuero Nappa y semianilina de los altos acabados como el nuestro. Por cierto, hablando de pantallas, suma este práctico retrovisor digital que ofrece una calidad de imagen muy alta.
Las plazas traseras son especialmente amplias. K.S.
En lo que respecta al espacio, destacaríamos en primer lugar el acceso, con una apertura de puerta casi de 90º y segundo, el espacio que tenemos, amplísimo para un adulto de estatura media tanto por hueco para las rodillas como para la cabeza. Además, contamos con elementos de confort como la climatización independiente, aunque eso es propio de los acabados más altos. Sin embargo, a diferencia del X-Trail perdemos el desplazamiento longitudinal de los asientos, pues este Outlander no tiene la opción de ofrecer siete plazas como sí hace su primo hermano.
Eso permite que hablemos de un maletero con una capacidad fija, de 490 litros si equipa Subwoofer como es nuestro caso o de 495 litros en el resto. Tiene unas formas regulares y mucha profundidad, pero es una capacidad inferior a la de sus principales rivales, que se mueven en más de 550 litros. Además, los cables de carga se tienen que llevar en esta bolsa que aunque no quita mucho espacio, sí resta algo. Lo bueno, es que al abatir los respaldos tenemos
Así en va en marcha
En marcha destaca el confort y la calidad de rodadura. Mitsubishi
Aquí es donde tenemos la gran diferencia con el Nissan X-Trail ya que el Outlander se mantiene fiel a su sistema híbrido enchufable. Un sistema que combina un motor atmosférico de gasolina 2.4 litros y 4 cilindros de ciclo Atkinson que declara 136 CV y 230 Nm con dos motores eléctricos: uno delantero de 116 CV/250 Nm y otro trasero de 136 CV/355 Nm. De esta forma además de ofrecer tracción total, declara 306 CV totales, para ofrecer una aceleración de 0-100 km/h de 7,8 segundos y velocidad máxima limitada a 170 km/h.
Pero más allá de las prestaciones, este es un híbrido enchufable y eso es sinónimo de eficiencia. Pues bien, monta una batería de 22,7 kWh (ubicada bajo el suelo) que homologa 84 km en modo eléctrico bajo ciclo WLTP, que en realidad se convierten en unos 70. Es decir, que hablamos de uno de lso phev de la primera hornada y que si bien parece quedarse atrás respecto a los nuevos que superan los 100 km con holgura, la realidad es que es un coche muy eficiente.
Tiene carga en corriente continua, pero el conector es CHAdeMO.K.S.
Así me lo ha demostrado superando los 900 km totales de autonomía gracias a su depósito de 53 litros: y a un gasto medio de 6,5 l/100 km cuando la batería se agota por completo, con un gasto eléctrico de unos 23 kWh/100 km. Lo bueno es que puede conectarse en tomas de corriente continua hasta de 50 kW pero con una salvedad: el conector es CHAdeMO y no CCS, algo que limita la búsqueda de puntos. En corriente alterna solo admite 3,6 kW aunque al menos incluye la función V2L.
No le hace ascos al campo
En campo destaca por encima de la media de los SUV. Mitsubishi
Dinámicamente, el sistema S-AWC (Super All Wheel Control) gestiona tracción total permanente: delanteros con gasolina/eléctrico/híbrido, traseros solo eléctrico, con el torque vectoring para ofrecer una trazada en curva mucho más directa. En asfalto, su suspensión multibrazo filtra las irregularidades con un confort muy notable, mientras que la dirección es bastante precisa y el aislamiento acústico, sobresaliente gracias a cristales laminados.
Hay varios modos de conducción para el uso off-road.K.S.
De hecho es en carretera donde este Outlander más brilla, pues el confort de marcha es espectacular, propio de un modelo premium. Del mismo modo, cuenta con varios programas de regeneración de la frenada. Hablando de programas, ofrece varios modos de conducción destinados al propio asfalto, Normal, Eco, Power y Tarmac (para desconectar el control de estabilidad), como para circular por fuera de él: Grava, Nieve, Barro, ajustando la respuesta del motor, la suspensión y el reparto de par. Porque en conducción off road es donde también saca los colores a otros phev, gracias entre otros a una altura libre al suelo de 21 cm y a un sistema que funciona a las mil maravillas.
En definitiva
Un regreso al estilo Fénix, eso es lo que busca Mitsubishi con un nuevo Outlander que quiere competir ahora con una hornada de modelos mucho mayor que antes y, sobre todo, con el pasaporte chino en muchos casos. Son varias las apuestas pero pocas ofrecen el nivel de refinamiento de este Outlander y, sobre todo, un equipamiento tan bien escogido sumando además la tracción total.
Eso sí, el precio es quizá su punto más débil ya que arranca en los 48.300 euros del Motion y llega a los 56.500 euros del Kaiteki, es decir, algo más que muchos de sus principales rivales.
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