VÍDEO| Prueba del Mercedes-Benz E 300 de All Terrain: a contracorriente
El mercado respira SUV y aunque Mercedes-Benz propone una amplia gama de modelos, también ofrece otros como este E All Terrain que aúna lo mejor de dos mundos
Durante el pasado 2025 en España el 62,1% de las ventas correspondió a los SUV, es decir, que de cada 10 modelos, seis pertenecían a uno de los cuatro segmentos de estas tres letras. Más allá de que sea una moda pasajera, que no lo es, en esta prueba no vamos a recordarte cuáles son sus virtudes, pero sí vamos a recordarte que hace no tanto, el que quería tener un coche con aires aventureros optaba por un modelo como este Mercedes-Benz E All Terrain que protagoniza esta prueba de El Periódico de la Energía en la que es, además, su alternativa más eficiente: la híbrida enchufable diésel.
Sí, porque puestos a ser la resistencia, la firma alemana no solo nos propone una berlina familiar con tintes camperos sino con una tecnología que, hoy por hoy, empieza a ser inconcebible. Así que más que analizarte cómo es este coche, lo que te vamos a explicar es por qué esta es la opción perfecta por delante de los SUV.
Elegancia innata
Su silueta familiar es de lo más elegante.Mercedes-Benz
El concepto berlina familiar aventurera no es para nada nuevo, pues fueron tanto Volvo como Subaru los que, a finales de los 90, lanzaron al mercado los V70 Cross Country y Legacy Outback, respectivamente a los que se unió también el Audi A6 Allroad. Durante comienzos del nuevo siglo, este segmento creció y no había berlina e incluso compacto que no tuviera una carrocería de este estilo. El mensaje era claro, ofrecer la estética de un todoterrreno con las virtudes de espacio y dinámica de una berlina.
Sin embargo, con la llegada de los SUV, este segmento se debilitó hasta casi su desaparición, dejando casi como único superviviente a este E All Terrain que deriva de un E Estate pero con una estética más aventurera. Esto es percibe en detalles como los pasos de rueda protegidos, los paragolpes delantero y trasero específicos o unas llantas de aleación también exclusivas, al igual que la calandra que difiere frente al resto de E Estate. Pero lo más relevante frente a ellos, es que su altura libre al suelo es 46 mm mayor que la del familiar, llegando a los 20 cm.
La altura libre al suelo de 20 cm es su gran baza. Mercedes-Benz
Y es ahí donde comienzo mi defensa por este tipo de coches porque primero cuenta con una silueta más elegante y, sobre todo, aerodinámica, ya que tiene mucha menos altura que, por ejemplo un GLE y eso facilita la recirculación del aire y el consumo. Y en lo relativo a la altura libre al suelo, los 20 cm que ofrece este E All Terrain no solo son 4,6 cm más que un Estate sino que además es la misma que un GLE.
Con todo, hablamos de un coche que mide 4.949 mm de longitud, 1.889 mm de anchura y 1.497 mm de altura, con un diseño que hereda elementos de la última generación dela Clase E como los faros LED Multibeam con tecnología digital (que no solo proyectan imágenes sobre la carretera, sino que ofrecen animaciones de entrada y salida muy llamativas), manillas retráctiles o un espacio interior propio de una berlina de representación.
Espacio de representación
Las plazas traseras son muy amplias. Mercedes-Benz
Y es aquí donde sigo manteniendo mi defensa férrea frente a los SUV. Primero, porque el espacio reinante es, como de te decía, propia de una berlina de representación, con una batalla de 2,95 metros y un gigantesco hueco para las piernas. Quizá el acceso no sea tan cómodo como en el GLE porque aquí tienes que dejarte caer, pero lo cierto es que yo prefiero esta disposición.
El maletero se reduce en esta versión pero aún así ofrece un amplio espacio. Mercedes-Benz
Pero hablando de espacio, no es lo único que a mí me encandila, sino que cuenta con un gigantesco baúl trasero. Cubica 615 litros en los E All Terrain ‘normales’ que se reducen a los 460 litros en este PHEV por culpa del sistema híbrido enchufable. Ojo, son 30 litros menos que el GLE pero las formas, para mí son más regulares y aunque contamos con dos maletas para guardar los cables, la boca de carga es enorme , además de que el umbral está situado más cerca del suelo, facilitando la introducción de objetos. En caso de necesitar más espacio, se pueden abatir los respaldos posteriores en una proporción 60/40 dejando un piso plano y aumentando el volumen a los 1.675 litros
Ambiente digital
El interior es idéntico al de cualquier Clase E pero con molduras decorativas específicas. Mercedes-Benz
En cuanto al puesto de conducción es un oasis de confort, el mismo que ya vimos en el Clase E de nueva generación en el que además de la calidad, con inserciones en este caso específicas para el acabado All Terrain, o asientos delanteros eléctricos calefactables y regulables en altura/lumbar, tapizados en cuero, contamos con una fuerte carga digital
La misma que está protagonizada por el sistema MBUX Superscreen que incorpora hasta tres pantallas: una para el cuadro de instrumentos completamente configurable, la central con elementos como la navegación con realidad aumentada y conectividad Apple CarPlay/Android Auto inalámbrica entre otros, al que añade una tercera frente al copiloto para manejar lo que se nos antoje y ayuda así en algunas tareas. En el caso de la central, también tenemos información específica relativa al sistema híbrido enchufable como es el diagrama de energía, la eficiencia, la posibilidad de programar la carga o de conocer cuáles son las estaciones de carga más cercanas.
Pisando fuerte
La tracción total le aporta un plus de aplomo y seguridad. Mercedes-Benz
Pero es en marcha donde, para mí, este tipo de coches despunta. Y voy a ir primero al comportamiento, porque pocos modelos hay tan nobles y cómodos de conducir como una berlina. Me diréis que sí, que el GLE en este caso es un auténtico tanque, pero yo no necesito un acorazado, sino un coche con el que pueda viajar tan cómo como dinámico y este E All Terrain lo consigue.
Al ser un coche más bajo, lo primero en lo que vamos a notarlo es en el ruido aerodinámico, que es inferior al de un GLE y segundo, en el comportamiento. Más aún cuando todos los E All Terrain suman de serie la suspensión neumática Airmatic, con muelles neumáticos y amortiguadores controlados electrónicamente con varios niveles de dureza que cambian en función del programa de conducción escogido, a elegir entre Eco, Sport y Off road el que te hablo un poco más adelante.
Y en cuanto a la conducción por campo, me parece mucho mejor conseguida que en el GLE gracia a ese programa específico Off-Road que modifica el funcionamiento del motor, el sistema de tracción total y las ayudas electrónicas, sumando además un capó transparente con el que podemos ver lo que hay bajo el capó del vehículo gracias al sistema de cámaras periféricas. A ver, no es un Clase G pero se defiende con solvencia.
Un mechero incombustible
El otro aspecto, el consumo unido a esa mejora aerodinámica, porque incluso con la batería agotada, el sistema no supera los 6 l/100 km (de hecho estuvo en los 5,5 l/100 km), frente a los más de 7 l/100 km que tiene su hermano SUV. Y es que nuestro protagonista tiene un peso de 2.380 kilos que si bien son muchos, resultan ser 330 kg más liviano que el GLE.
Por cierto, en cuanto al sistema phev, para mí está mejor ajustado porque los 313 CV que desarrolla conjuntamente van más que sobrados y no necesitamos esos 333 CV para compensar ese exceso de peso. Pero es que el conjunto en general me sigue pareciendo redondo, ya lo hizo en el GLC Coupé (prueba) donde el gasto no solo fue igualmente de 6 l/100 km, sino que además el entramado eléctrico estuvo moviendo al conjunto durante más de un tercio del coche, algo que aquí ha vuelto a pasar.
En esencia eso se traduce en que podemos recorrer casi 80 km con el motor eléctrico gracias a la batería de 25,4 kWh de capacidad bruta de los cuales 19,4 kWh son útiles y superar los 1.000 km sin despeinarse. En cuanto a la carga, admite conexiones en CC de 60 kW, pudiendo pasar del 10 al 80% en solo 29 minutos.
En definitiva
El E All Terrain es un coche que podríamos catalogarle como de superviviente, más ahora que Volvo ha anunciado que dejará de fabricar los Station Wagon que tanto éxito le dieron. El modelo alemán no solo mantiene viva esa estirpe de modelos familiares aventureros, sino que encima tiene un sistema phev diésel que es extremadamente eficiente.
Pero porqué lo elegiría yo por delante de un GLE por ejemplo, pues principalmente por el precio ya que en este motor híbrido enchufable su tarifa arranca en los 79.270 euros, lo que implica, ojo, más de 20.000 euros de ahorro frente al GLE phev diésel, que rompe ya la barrera de los 100.000 euros. Eso, sumado a un comportamiento más noble, a un consumo más bajo y a que quizá este te quepa en algunos parkings cuando el otro no, creo que lo posicionan de manera perfecta para dejar de lado ya esas siglas y seguir yendo como un marqués.
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