La Unidad I de la Central Nuclear de Almaraz ha concluido este 14 de mayo su 31ª recarga de combustible y ha iniciado un nuevo ciclo de operación que, de mantenerse el actual calendario de cierre nuclear previsto por el Gobierno, será el último para esta unidad antes de su clausura en 2027. La planta queda ahora pendiente de la decisión que adopten el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Consejo de Seguridad Nuclear sobre la solicitud de ampliación de la autorización de explotación presentada por Centrales Nucleares Almaraz-Trillo.
La compañía solicitó oficialmente el pasado 30 de octubre la extensión de la vida operativa de los dos grupos de Almaraz hasta junio de 2030. La central sostiene que cumple todos los requisitos establecidos en la Revisión Periódica de Seguridad aprobada por el CSN en 2020 y vigente hasta ese mismo año. La instalación asegura además que se encuentra en condiciones técnicas para prolongar su actividad incluso hasta los 80 años de funcionamiento, siguiendo el modelo de centrales similares en Estados Unidos, como North Anna, en Virginia, que ya dispone de licencia para operar durante ocho décadas.
La recarga, que se ha prolongado durante varias semanas, ha movilizado a 1.200 trabajadores adicionales a la plantilla habitual, la mayoría de ellos extremeños, y durante doce días se superaron los 2.000 profesionales trabajando de manera simultánea en las instalaciones, con picos de hasta 2.200 personas. Más de 70 empresas nacionales e internacionales han participado en los trabajos, considerados por la compañía un importante impulso económico para la comarca.
Intervenciones técnicas y modificaciones
Durante la parada se ejecutaron más de 13.000 intervenciones técnicas y 15 modificaciones destinadas a la mejora y actualización tecnológica de los sistemas de la central. Entre las actuaciones más relevantes destaca la revisión general y el reacondicionamiento completo del estátor del alternador principal, una operación que, según la empresa, garantiza la fiabilidad y seguridad de la instalación durante al menos otros 20 años.
La dirección de Almaraz defiende que las inversiones anuales en la planta, cifradas en unos 50 millones de euros, evidencian la apuesta de las empresas propietarias por mantener la continuidad de la central. En 2025, la instalación revalidó además su permanencia en la máxima categoría de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares, un reconocimiento que avala sus estándares de funcionamiento y seguridad.








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