Así convergen las revoluciones energética y de la información para redefinir el poder
Según un nuevo análisis de Ember, a medida que ambas revoluciones convergen, están transformando la competitividad industrial, los mercados globales y la geopolítica
Las tecnologías que están transformando los sistemas energéticos del mundo y aquellas que impulsan la economía digital están convergiendo en una nueva revolución industrial basada en el electrón, según un nuevo análisis de referencia del centro de estudios internacional sobre energía Ember.
Publicado por Ember con motivo de la próxima Climate Week NYC, La era del poder examina cómo la energía y la información, consideradas durante mucho tiempo sistemas independientes, se sustentan cada vez más en las mismas tecnologías, cadenas de suministro y dinámicas económicas. A medida que ambas revoluciones convergen, están transformando la competitividad industrial, los mercados globales y la geopolítica.
“La mayoría de los planes energéticos aún parten de la base de que la demanda de electricidad y la adopción digital pertenecen a modelos separados, gestionados por equipos distintos y revisados con plazos diferentes. Esta suposición ya no es válida. La adopción de la IA impulsa la demanda de electricidad, y la electrificación define las futuras capacidades de la IA, reforzándose mutuamente. Este ciclo de retroalimentación de la modernización es una fuerza subestimada en la transición energética”, dice Vincent Petit, vicepresidente sénior de Ember
“El electrón es ahora la frontera tanto de la acción como de la inteligencia”, afirmó Daan Walter, autor principal del informe. “Las economías que sean capaces de aprovechar conjuntamente ambas revoluciones, y no solo una de ellas, serán las que lideren la era del poder”.
El informe sostiene que el electrón ocupa ahora el centro de ambas revoluciones. La electricidad superó al petróleo en 2007 como la mayor fuente de energía útil del mundo. Además, más del 99 % del almacenamiento y las comunicaciones de información a escala global ya funcionan mediante electrones.
Cinco tecnologías comunes
Cinco tecnologías compartidas —chips, baterías, electrónica de potencia, motores y sensores— constituyen la base de ambos sistemas. Desde 1990, el coste combinado de estas tecnologías ha caído un 99 %, y cada compra realizada en una de las dos revoluciones contribuye a abaratar la otra.
Por ejemplo, la expansión de los teléfonos inteligentes contribuyó a reducir los costes de las baterías, lo que ayudó a impulsar la industria del vehículo eléctrico. A su vez, la expansión del vehículo eléctrico permitió abaratar las baterías a escala de red.
A medida que las tecnologías electrotécnicas y de la información se desarrollan conjuntamente y alcanzan mayores escalas, el informe concluye que ambas tienen el potencial de reducir significativamente los costes en toda la economía. Los costes energéticos de los hogares podrían disminuir un 80 %, los costes del transporte hasta un 70 % y los costes de fabricación entre un 40 % y un 70 %.
Una nueva ventaja competitiva
El informe sostiene que los países capaces de combinar ambas revoluciones pueden obtener una ventaja competitiva. Muchos países están avanzando únicamente en una de ellas: bien en la revolución electrotécnica, bien en la revolución de la información. Solo unos pocos están progresando simultáneamente en ambas.
China es el principal ejemplo de un país que ha avanzado más en la integración de estas dos revoluciones, aunque la oportunidad está abierta a todos. Desde 2010, China ha más que duplicado su suministro eléctrico, ha elevado la cuota de vehículos eléctricos hasta superar el 60 % de las nuevas matriculaciones de automóviles y ha construido la mayor flota de automatización del mundo.
Cada país debe reducir el coste de la electricidad, adaptar sus políticas para facilitar la adopción de las tecnologías electrotécnicas y de la información, y encontrar un nicho dentro del nuevo sistema en el que pueda prosperar.
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