Así funciona la red de NIO que cambia baterías más rápido que repostar y consigue un hito nunca visto hasta ahora
NIO ha vuelto a demostrar que el intercambio de baterías puede ser mucho más que una rareza tecnológica: durante el Año Nuevo chino ha convertido su red en una auténtica “gasolinera eléctrica” a escala nacional
El pasado 21 de febrero fue el quinto día de la festividad del Año Nuevo Lunar. Una fecha que a simple vista podría no decirte nada siempre que no seas un ciudadano chino residente en nuestro país. Pero si nos ceñimos al sector del automóvil, más concretamente al de los vehículos eléctricos, fue un día histórico. Porque en dicha jornada, **NIO **alcanzó un máximo histórico de intercambios de batería. En total fueron 175.976 cambios de paquetes que, ojo, si los repartiéramos en las 24 horas del día, equivaldría a una media de un cambio cada 0,5 segundos.
Un dato cuanto menos impresionante que, encima, no fue un pico aislado, sino el punto culminante de una secuencia de récords diarios durante las vacaciones. Y es que en los días previos ya se habían registrado 158.290, 165.898 y 170.305 cambios, encadenando cuatro jornadas seguidas con máximos históricos conforme millones de conductores se desplazaban por el país. En menos de una semana, la compañía asegura haber prestado un millón de servicios de intercambio, algo inédito hasta la fecha en su red.
Más allá del impacto mediático, estos números funcionan como un test de estrés real sobre la infraestructura de NIO en uno de los momentos de mayor demanda del año. El resultado es una prueba de que el modelo de batería intercambiable ya no es un experimento, sino una operación industrial madura capaz de absorber picos de uso comparables a los de los combustibles fósiles.
De los primeros pilotos a la cuarta generación de estaciones
No fue un día puntual, las estaciones funcionaron a pleno rendimiento durante cuatro días seguidos. NIO
La escalada hasta este volumen de servicio ha requerido una evolución muy rápida de las propias estaciones. NIO puso en marcha su primera estación en 2018, con apenas espacio para 4 o 5 baterías y una capacidad diaria en torno a 120 intercambios como máximo, con unos tiempos de operación que se movían entre los cuatro y cinco minutos, todo ello sin obviar que se dependía de la ayuda humana para posicionar el coche correctamente.
Ocho años después, el sistema poco se parece a aquella primera versión. La cuarta generación de estas estaciones, estrenada en 2024, reduce el tiempo de intercambio hasta unos 144‑150 segundos en el mejor de los casos, lo que supone un recorte cercano al 22% frente a la generación anterior. Cada módulo integra 23 baterías listas para su uso y puede atender hasta 480 movimientos diarios, cuadruplicando la capacidad de servicio de las primeras instalaciones.
Esta mejora no llega solo por la parte mecánica. Las nuevas estaciones incorporan sistemas de posicionamiento basados en LiDAR y un potente procesamiento con plataformas como Nvidia Orin X, lo que permite que el vehículo se sitúe y complete el proceso de forma totalmente automatizada, sin intervención del usuario más allá de iniciar la operación desde la pantalla central del coche o desde la app.
Una red que ya cubre prácticamente toda China
Un coche cada 0,5 segundos, esa fue la cadencia. NIO
Para que un récord como el del pasado 21 de febrero tenga sentido, no basta con ofrecer estaciones más rápidas, hace falta una red densa y bien distribuida. Según los datos publicados por la propia compañía, NIO ha desplegado ya más de 8.600 puntos entre cargadores y estaciones de intercambio en la China continental. De ellos, más de 3.700 son estaciones de intercambio, de las cuales más de 1.000 se encuentran en autopistas.
Esta infraestructura da servicio a 550 ciudades y conecta 16 grandes agrupaciones urbanas mediante varios corredores de largo recorrido, con nueve rutas Norte–Sur y once Este–Oeste ya operativas. En la práctica, un conductor puede cruzar buena parte del país enlazando cambios de batería cada pocos cientos de kilómetros, con tiempos de parada que se acercan a los de un repostaje convencional.
La compañía también está utilizando estas rutas como escaparate de marca y de modelo de uso del vehículo eléctrico. Tras abrir corredores emblemáticos como Sichuan–Tíbet y Yunnan–Tíbet, este año está previsto el estreno de una “Ruta de la Seda” eléctrica entre Xi’an y Khorgos, de 3.133 kilómetros, salpicada con 33 estaciones de carga e intercambio y diseñada para recorrer algunos de los grandes destinos turísticos del oeste del país.
Una expansión creciente para 2026
El objetivo es llegar a sumar 1.000 estaciones más en 2026. NIOUn
Lejos de estancarse, la marca china no parece estar dispuesta a frenar el ritmo tras el hito conseguido durante el Año Nuevo. La hoja de ruta que maneja para 2026 pasa por iniciar el despliegue masivo de la quinta generación de estaciones de intercambio y sumar del orden de 1.000 estaciones adicionales a la red actual. El objetivo declarado es reforzar aún más la cobertura interurbana, ampliar el número de rutas de intercambios e incorporar la carga rápida hasta el entorno del centenar.
En paralelo, la compañía ha ido explorando diseños modulares que permitan incrementar la capacidad en zonas de alta densidad, así como la posibilidad de crear hubs de intercambio de gran tamaño en ciudades como Pekín, Shanghái o Shenzhen. Estas propuestas encajan con la lógica de convertir el swap en un servicio de “infraestructura crítica” para la movilidad eléctrica en los grandes núcleos urbanos chinos.
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