Petróleo & Gas

Piotr Kus (Entsog): “Europa tiene infraestructura suficiente para cubrir la demanda de gas pese a las tensiones geopolíticas”

El director general del organismo europeo destaca que España cuenta con un potencial relevante en la producción de biometano

Ningún comentario

La inestabilidad geopolítica vuelve a poner a prueba al sistema energético europeo. El conflicto en Oriente Próximo y la incertidumbre en torno a los suministros internacionales han reactivado el debate sobre la seguridad energética del continente, apenas unos años después de la crisis provocada por la invasión rusa de Ucrania. En este contexto, el director general de ENTSOG, Piotr Kuś, defiende en una conversación con El Periódico de la Energía que Europa cuenta hoy con una infraestructura gasista capaz de responder a la demanda, aunque advierte de que el sistema sigue expuesto a la volatilidad global y que la transición energética será clave para reducir la dependencia exterior en el futuro.

Kuś explica que el impacto directo del conflicto en Oriente Próximo sobre el mercado europeo del gas resulta difícil de evaluar en estos momentos. Desde su posición, aclara, ENTSOG no realiza análisis geopolíticos ni previsiones sobre la evolución de los precios de las materias primas, sino que centra su trabajo en el funcionamiento de las infraestructuras de transporte de gas en Europa.

Su organización analiza periódicamente, a través de informes estacionales, la capacidad de las redes europeas para atender la demanda durante el invierno y para llenar los almacenamientos durante el verano. En esos estudios se contemplan distintos escenarios, entre ellos la posibilidad de una menor disponibilidad de gas natural licuado.

Según señala, los primeros análisis indican que Europa está menos expuesta que otras regiones a una posible alteración del suministro procedente de Oriente Próximo, especialmente si se compara con Asia, donde el volumen de gas natural licuado importado desde esa zona es mucho mayor. No obstante, reconoce que los mercados energéticos reaccionan rápidamente ante cualquier señal de inestabilidad geopolítica y que esa incertidumbre ya se ha reflejado en movimientos al alza en los precios en los últimos días.

Seguridad de suministro

En cuanto a la seguridad del suministro energético europeo, el responsable de ENTSOG evita ofrecer garantías absolutas. A su juicio, en un contexto internacional tan complejo nadie puede anticipar con certeza todos los escenarios posibles. Sin embargo, insiste en que Europa dispone de una serie de instrumentos que contribuyen a reforzar la seguridad de abastecimiento.

Entre ellos menciona la monitorización diaria del sistema, la publicación constante de datos sobre almacenamiento y flujos de gas y los mecanismos de coordinación entre los operadores de redes de transporte. Esta cooperación, explica, permite optimizar el uso de las infraestructuras y adoptar medidas conjuntas cuando es necesario, como la coordinación de los calendarios de mantenimiento para maximizar la capacidad del sistema.

La Comisión Europea no teme por la seguridad energética pero sí por la escalada de precios
La CE ha celebrado sendas reuniones de los grupos de coordinación sobre gas y petróleo, antes de una tercera reunión este jueves de coordinación energética.

Sobre la posibilidad de que el gas vuelva a alcanzar precios tan elevados como los registrados durante la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, Kuś se muestra prudente. La misma cautela adopta al abordar hipótesis como un eventual corte del suministro de gas natural licuado desde Estados Unidos hacia España. El director general de ENTSOG sostiene que, sin conocer los detalles de una medida de ese tipo ni los instrumentos que podrían aplicarse, cualquier valoración sería meramente especulativa.

Cambios en el patrón de abastecimiento

Donde sí observa una transformación clara es en el patrón de suministro europeo tras la crisis con Rusia. Kuś recuerda que desde el inicio de la guerra en Ucrania el flujo de gas hacia Europa ha cambiado de forma significativa, con varios Estados miembros reduciendo o eliminando su dependencia del gas ruso. En paralelo, la estrategia europea REPowerEU plantea el abandono progresivo de los combustibles fósiles procedentes de Rusia. En ese contexto, los análisis realizados por ENTSOG muestran que la infraestructura europea dispone de capacidad suficiente para cubrir la demanda incluso si se produjeran nuevas reducciones en esos suministros.

El impacto directo del conflicto en Oriente Próximo sobre el mercado europeo del gas resulta difícil de evaluar en estos momentos"
Piotr Kus, director general de Entsog.

Aun así, el responsable reconoce que la dependencia energética exterior sigue siendo una característica estructural del sistema europeo. Europa, explica, no produce suficiente gas de forma doméstica y, por tanto, necesita recurrir a importaciones. En los últimos años, esa dependencia se ha gestionado mediante una mayor diversificación de proveedores, con un papel creciente del gas natural licuado en un mercado global cada vez más amplio y competitivo. Junto al GNL, también destacan otros suministros cercanos, como el gas procedente de Noruega y de otras regiones vecinas.

España, mercado con potencial relevante

En este escenario, Kuś considera que la transición energética debe centrarse en reforzar la producción interna de gases renovables. El biometano, en particular, puede desempeñar un papel relevante para reducir la dependencia exterior. Cada molécula producida dentro de Europa, afirma, contribuye a fortalecer la seguridad de suministro, impulsar la economía local y reducir la huella de carbono. El principal desafío, añade, consiste en aumentar la escala de producción y desarrollar las cadenas de valor necesarias para que esta fuente energética tenga un peso significativo en el sistema.

España, a su juicio, cuenta con un potencial relevante en este ámbito. El directivo destaca que se trata de uno de los grandes países de la Unión Europea y que dispone de recursos que pueden utilizarse como materia prima para la producción de biometano. Por ello, el sector observa con interés las posibilidades de desarrollo de esta industria en el país.

El biometano despega en España: la inyección en la red crece un 29% frente al 12% de la UE
Las inyecciones anuales de gas renovable en las redes de gas, confirma un cambio de ritmo en el sistema energético español: el volumen pasó de 305 GWh en 2023-2024 a 394 GWh en 2024-2025.

El hidrógeno verde es otra de las tecnologías llamadas a desempeñar un papel importante en la transición energética. Kuś explica que los operadores de redes gasistas llevan tiempo trabajando para adaptar sus infraestructuras a nuevos vectores energéticos. Los planes europeos de desarrollo de redes ya incluyen centenares de proyectos relacionados con el hidrógeno, tanto en nuevas infraestructuras como en la reconversión de gasoductos existentes. En este ámbito, la península ibérica se perfila como una de las regiones con mayor potencial para la producción de hidrógeno renovable.

Sin embargo, advierte de que el mayor reto no es únicamente técnico. Más allá de la infraestructura, el desarrollo del hidrógeno exige construir mercados y cadenas de valor que conecten a productores y consumidores. Se trata, explica, de un proceso que requiere inversiones intensivas y largos periodos de desarrollo, algo habitual en los grandes proyectos energéticos.

Política energética coherente

Para reducir la exposición de Europa a los riesgos geopolíticos, Kuś defiende la necesidad de una política energética coherente que integre todas las soluciones disponibles. A su juicio, la transición debe combinar electrificación con el desarrollo progresivo de gases renovables y nuevas tecnologías energéticas. En ese proceso, considera fundamental mantener el equilibrio entre sostenibilidad, seguridad de suministro y asequibilidad.

Durante los últimos años, sostiene, el debate europeo se ha centrado principalmente en los objetivos de descarbonización. Sin embargo, la reciente crisis energética ha demostrado que también es necesario prestar la misma atención a la estabilidad del sistema y al impacto económico para la industria. Mantener ese equilibrio será clave para garantizar que la transición energética avance sin poner en riesgo la competitividad del tejido industrial europeo.

En su opinión, la transformación del sistema energético europeo será necesariamente gradual. Requerirá inversiones sostenidas, desarrollo tecnológico y cooperación entre actores públicos y privados. Pero si se gestiona correctamente, concluye, Europa podrá avanzar hacia un modelo energético más sostenible y resiliente, capaz de afrontar con mayor solidez las tensiones geopolíticas que afectan al mercado global de la energía.

Noticias relacionadas

No hay comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios

Este sitio web está protegido por reCAPTCHA y la Política de privacidad y Términos de servicio de Google aplican.