Renault da un paso decisivo en su estrategia de electrificación en Europa con una apuesta clara por España. Según apuntan desde La Tribuna de la Automoción, el fabricante francés prevé iniciar en 2028 la producción de las versiones totalmente eléctricas de dos de sus modelos clave, el Scénic y el Rafale, en la planta de Palencia. Este movimiento no solo refuerza el papel industrial de España dentro del grupo, sino que también se alinea con el proceso de transformación que atraviesa la industria del automóvil hacia tecnologías cero emisiones.
La elección de la planta palentina responde a una estrategia más amplia de reorganización industrial dentro del grupo Renault. La fábrica, que actualmente produce modelos como Austral (prueba), Espace y Rafale, se prepara para asumir un papel central en la nueva generación de vehículos eléctricos de la compañía. Distintas informaciones del sector apuntan a que este plan podría suponer una importante carga de trabajo para la planta, con una capacidad estimada de hasta 184.000 vehículos anuales si se cumplen las previsiones industriales.
Además, el calendario previsto sitúa el inicio de producción a partir de 2028, aunque algunos desarrollos podrían arrancar a finales de 2027, en función del avance del proyecto industrial. Este escenario consolida a España como uno de los pilares productivos del grupo en Europa, especialmente en un momento en el que la electrificación exige inversiones significativas y adaptación tecnológica en las fábricas.
Dos modelos estratégicos en clave eléctrica
Renault Scenic E-TechRenault
Los protagonistas de este salto industrial serán el Renault Scénic y el Renault Rafale en sus futuras versiones eléctricas. Ambos modelos pertenecen a segmentos clave del mercado europeo (el C y el D, respectivamente) lo que los convierte en piezas fundamentales dentro del catálogo de la marca.
El Scénic, que ya ha evolucionado hacia un SUV eléctrico en su última generación, continuará su transformación con una nueva arquitectura tecnológica. Por su parte, el Rafale, actualmente disponible con motorizaciones híbridas, dará el salto definitivo hacia una propulsión completamente eléctrica. Este cambio no es menor. Supone pasar de modelos con electrificación parcial a vehículos diseñados desde cero como eléctricos, lo que permite optimizar eficiencia, autonomía y costes.
Nuevo Renault Rafale. Renault
Ambos modelos estarán basados en la futura plataforma RGEV Medium 2.0, una arquitectura desarrollada por Renault para la próxima generación de eléctricos. Entre sus principales características destaca el uso de un sistema eléctrico de 800 voltios, que permitirá reducir significativamente los tiempos de recarga. Esta tecnología, cada vez más extendida en el sector, facilita cargas ultrarrápidas y mejora la eficiencia energética global del vehículo.
Además, la plataforma incorporará baterías con diseño estructural (Cell-to-Body), lo que permite una mayor integración en el vehículo, optimizando el espacio y reduciendo el número de componentes. Esta solución puede mejorar la eficiencia en torno a un 70% en el aprovechamiento del espacio de la batería. Otro de los objetivos clave es la reducción de costes. Renault estima que esta nueva generación tecnológica permitirá abaratar hasta un 40% el coste de producción respecto a los actuales eléctricos compactos de la marca.
España como hub empresarial de la electrificación
En términos de prestaciones, los futuros Scénic y Rafale eléctricos aspiran a ofrecer autonomías de hasta 750 kilómetros bajo ciclo WLTP, una cifra que los situaría entre los modelos más competitivos del mercado europeo. Además, se prevé la posibilidad de incorporar versiones con extensor de autonomía, una solución híbrida avanzada que combina propulsión eléctrica con un generador térmico para ampliar el rango total de uso.
La decisión de Renault de fabricar estos modelos en España tiene una lectura más amplia. Refuerza el posicionamiento del país como uno de los hubs industriales clave en la transición energética del sector automovilístico. España ya cuenta con una sólida base industrial en automoción, y la electrificación representa tanto un desafío como una oportunidad. La adaptación de plantas, la formación de trabajadores y la atracción de inversiones serán factores determinantes en los próximos años. En este contexto, la apuesta de Renault contribuye a consolidar ese ecosistema, generando actividad económica y reforzando la cadena de valor asociada al vehículo eléctrico.
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