Si hay una marca que se ha mostrado crítica con la obligatoriedad de elegir un único sistema de movilidad, esa ha sido Toyota, más aún a través de su presidente, Akido Toyoda. El CEO del grupo nipón ha vuelto a reivindicar públicamente el papel de los motores de combustión y ha reconocido que se siente "muy solo" defendiendo una tecnología que considera todavía necesaria para responder a las distintas realidades del mercado mundial.
El presidente de Toyota se siente "solo" defendiendo los motores de combustión
Akio Toyoda reconoce que su grupo mantendrá su estrategia multi energía basada en la convivencia de eléctricos, híbridos, hidrógeno y combustibles alternativos en lugar de apostar por una única tecnología


Las declaraciones no suponen un cambio de rumbo para Toyota, sino la continuidad de una filosofía que la compañía lleva años defendiendo. Frente a fabricantes que han apostado por una electrificación casi total de sus gamas, el grupo japonés mantiene una estrategia conocida como "multi-pathway", basada en la coexistencia de diferentes sistemas de propulsión.
En ella tienen cabida los vehículos eléctricos, los híbridos convencionales, los híbridos enchufables, las pilas de combustible de hidrógeno e incluso los motores de combustión adaptados para funcionar con combustibles sintéticos o hidrógeno. Para Toyoda, el objetivo no pasa por imponer una única solución tecnológica, sino por ofrecer alternativas adaptadas a las necesidades de cada mercado y a la disponibilidad de infraestructuras.
No renuncia a los eléctricos

Las palabras de Akio Toyoda tampoco significan que la compañía haya dado la espalda a la electrificación. En los últimos meses, Toyota ha ampliado su oferta de modelos eléctricos con el lanzamiento tanto del C-HR+ (prueba) como del Urban Cruiser (un clon del Suzuki e-Vitara (contacto)) en ciertos merados europeos, y ya trabaja en una nueva generación de plataformas específicas, al mismo tiempo que mantiene una posición de liderazgo mundial en vehículos híbridos, una tecnología que introdujo hace casi tres décadas con el lanzamiento del Prius y que hoy representa una parte fundamental de sus ventas globales.
Paralelamente, el fabricante desarrolla nuevos motores de 1,5 y 2,0 litros más compactos y preparados para funcionar con combustibles de bajas emisiones, una línea de trabajo que comparte con Subaru y Mazda y que busca mantener abiertas distintas opciones para alcanzar la neutralidad en carbono.
Un debate que seguirá abierto

La posición de Akio Toyoda continúa generando división dentro del sector. Mientras algunos consideran que la electrificación será la tecnología dominante en las próximas décadas, otros defienden que la descarbonización del transporte requerirá una combinación de soluciones adaptadas a las diferentes necesidades de cada región.
En ese contexto, Toyota mantiene una estrategia poco habitual entre los grandes fabricantes. La compañía no discute el crecimiento del coche eléctrico, pero tampoco está dispuesta a renunciar a tecnologías que considera todavía útiles para reducir emisiones y garantizar una transición más gradual.
Más que una defensa de la combustión, el mensaje de Toyoda parece una reivindicación de la diversidad tecnológica. Una postura que, guste o no, sigue diferenciando al mayor fabricante de automóviles del mundo en un momento en el que buena parte de la industria avanza en la dirección contraria.
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