El gobierno laborista del estado de Victoria dio luz verde ambiental a lo que podría convertirse en el mayor parque eólico de Australia y uno de los más grandes del hemisferio sur. El proyecto, denominado Warracknabeal Energy Park, contempla la instalación de 219 aerogeneradores y dos grandes sistemas de baterías en la región agrícola de Wimmera, al oeste del estado, con una capacidad total de 1,5 gigavatios.
Victoria da luz verde ambiental al que podría ser el mayor parque eólico de Australia
El proyecto, denominado Warracknabeal Energy Park, tiene una capacidad de 1,5 gigavatios y contempla la instalación de 219 aerogeneradores y dos grandes sistemas de baterías

La ministra de Planificación de Victoria, Sonia Kilkenny, confirmó la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EES), un paso clave para el desarrollo de la iniciativa impulsada por la empresa australiana WestWind Energy. Aun así, el proyecto todavía necesita obtener la autorización ambiental del gobierno federal australiano.
El parque tendrá una capacidad superior a 1,5 gigavatios (GW) y ocupará unas 26.000 hectáreas de tierras agrícolas situadas a unos cinco kilómetros de la localidad de Warracknabeal. Las turbinas, distribuidas en dos sectores del complejo, contarán con una potencia individual de entre 7 y 8 megavatios y alcanzarán hasta 280 metros de altura, con rotores de hasta 200 metros de diámetro.
Dos sistemas de almacenamiento de entre 300 y 600 MWh
La propuesta incluye además dos sistemas de almacenamiento con baterías de entre 300 y 600 megavatios hora (MWh) cada uno, destinados a reforzar la estabilidad del suministro eléctrico y facilitar la integración de energías renovables en la red.
Según WestWind Energy, el parque podría abastecer cerca del 12,5 % de la demanda eléctrica del estado de Victoria. El director ejecutivo de la compañía, Tobias Geiger, calificó la aprobación como “un hito importante” y defendió la necesidad de proyectos de gran escala para reemplazar las antiguas centrales de combustibles fósiles y garantizar un suministro energético “fiable, asequible y limpio”.
La empresa no es ajena a los megaproyectos renovables. WestWind fue la promotora del parque eólico Golden Plains, actualmente el mayor de Australia con 1,3 GW de capacidad. También tramita otro proyecto eólico de 1,5 GW en Nueva Gales del Sur, acompañado de una batería de 2.400 MWh, y estudia una nueva instalación similar en el norte de Queensland.
La aprobación del parque de Warracknabeal llega además dos años después de que la compañía presentara el proyecto WiRES (Wimmera Renewable Energy Solutions), un plan para construir una línea de transmisión de 100 kilómetros en el oeste de Victoria. Esa infraestructura incluiría una batería de 1 GW y permitiría conectar hasta 4 GW de generación renovable a la red eléctrica regional.
Para integrar el nuevo parque eólico será necesario construir unos 34 kilómetros de líneas de alta tensión. Parte de esa infraestructura conectará los sectores norte y sur del complejo, mientras que otro tramo enlazará el proyecto con la subestación de Murra Warra y con la futura ampliación de la red eléctrica conocida como Western Renewables Link.
El proceso de evaluación ambiental se extendió durante años e incluyó consultas públicas y audiencias independientes. WestWind aseguró haber comenzado el diálogo con propietarios rurales y comunidades locales en 2017. Tras la exhibición pública del estudio ambiental en 2025, una comisión independiente analizó las observaciones recibidas.
En total se presentaron 92 alegaciones, incluidas las de dos gobiernos locales, organizaciones ambientales, grupos empresariales y más de 70 particulares. Las principales preocupaciones estuvieron relacionadas con la biodiversidad, el paisaje, el patrimonio cultural aborigen y el impacto sobre las actividades agrícolas.
Impactos ambientales significativos
Pese a reconocer que el proyecto provocará “algunos impactos ambientales significativos”, el informe final de la ministra concluyó que estos pueden mitigarse adecuadamente. El documento considera aceptables los efectos previstos sobre la biodiversidad, los recursos hídricos, el paisaje y las condiciones socioeconómicas, siempre que se apliquen medidas de control durante las fases de diseño y operación.
El gobierno estatal destacó también el impacto económico del emprendimiento, valorado en unos 5.000 millones de dólares australianos. Según las estimaciones oficiales, la construcción del parque generará cerca de 950 empleos, además de puestos de trabajo permanentes una vez que entre en funcionamiento.
La zona elegida para el proyecto está dominada por grandes explotaciones agrícolas dedicadas principalmente al cultivo de cereales y trigo. Los documentos ambientales señalan que el territorio ya ha sido ampliamente transformado por la actividad agroindustrial y que la población se encuentra dispersa, compuesta en gran medida por agricultores y trabajadores rurales.
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