VÍDEO| Prueba del BMW iX3 50 xDrive: el SUV más avanzado del momento
BMW vuelve al pasado para mirar al futuro, pues su iX3 no solo se basa en la nueva Neue Klasse, sino que como aquel 1500 supone un hito tanto para la marca como para el sector. Te explicamos el porqué en esta prueba
Hay coches que llegan como sustitutos de un coche saliente y luego están aquellos que llegan para cambiar la manera en la que una marca entiende el automóvil. BMW lleva años demostrando que es una de las firmas más revolucionarias del panorama, pero ha sido al empezar a electrificarse cuando ha comenzado a romper cualquier barrera. Así lo demostró hace más de un lustro con el i3 y ahora vuelve a confirmarlo con la nueva entrega del iX3 (contacto).
Un coche que es mucho más que la apertura de un nuevo capítulo dentro de BMW. Porque no estamos simplemente ante el relevo del anterior iX3 (prueba), sino ante el primer representante de una generación completamente nueva que la firma alemana lleva años preparando y que será la encargada de definir el futuro de BMW durante la próxima década.
Lo nunca visto
El frontal es la zona más llamativa del coche. BMW
La propia marca compara la importancia de este coche con la que tuvo el BMW 1500 de los años 60, un modelo que marcó el nacimiento de la berlina deportiva moderna. Puede parecer una afirmación demasiado ambiciosa, pero basta con acercarse a él para entender que aquí todo es diferente. Cambia la plataforma, cambia la tecnología, cambia la electrónica y cambia incluso la manera en la que conductor y coche se comunican.
En el apartado esético, BMW ha apostado por un lenguaje de diseño completamente nuevo, pero es delante del coche cuando realmente se aprecia el cambio. La carrocería transmite una limpieza de líneas muy poco habitual en la marca, con superficies prácticamente lisas y un tratamiento mucho más minimalista que en cualquier SUV actual de BMW como se demuestra en detalles como el frontal, con los característicos riñones delanteros continúan ocupando el centro del frontal, aunque ahora aparecen reinterpretados con un formato vertical retroiluminado que consigue modernizar uno de los elementos más icónicos de la marca sin perder su identidad.
las llantas son las típicas de BMW M Motorsport. BMW
Tampoco queda atrás una zaga elegante y bastante deportiva con elementos como estos grupos ópticos que no llegan a conectarse entre sí, un alerón en la parte superior y un difusor de generosas dimensiones que recuerda al de los BMW M. Mención aparte merecen las llantas M Sport hasta de 21 pulgadas con el típico diseño deportivo de la firma, mientras que los tiradores enrasados no solo ayudan a mejorar el coeficiente aerodinámico, sino que ofrecen un funcionamiento más complejo, de tipo háptico.
Y lo más interesante es que BMW ha conseguido que el iX3 no parezca un coche excesivamente futurista. No pretende llamar la atención con formas imposibles ni con soluciones extravagantes. Todo está pensado para transmitir sensación de calidad, eficiencia y robustez en un diseño que probablemente envejezca muy bien porque busca convertirse en una nueva referencia estética dentro de la marca. Por cierto, todo ello está envuelto en las clásicas proporciones de SUV medio, con una longitud de 4,75 metros de largo, una anchura de 1,92 metros de ancho y una altura de 1,64 metros
Revolución digital
El interior es completamente revolucionario. BMW
Si el exterior supone un cambio importante, el interior representa probablemente la mayor revolución que BMW ha realizado en décadas. La sensación al abrir la puerta es la de entrar en un espacio mucho más limpio, más abierto y mucho más digital, aunque sin caer en el error de convertir todo en una enorme pantalla difícil de utilizar.
Lo que realmente transmite este habitáculo es una sensación de evolución lógica. BMW ha eliminado muchos botones, ha incrementado la digitalización y ha apostado por materiales reciclados y sostenibles, pero en ningún momento da la impresión de haber complicado la experiencia de uso. Todo está donde debe estar y todo funciona como esperas que funcione. Y eso, en un coche con semejante nivel tecnológico, probablemente sea uno de sus mayores logros.
La pantalla de 17,9 pulgadas es enorme y tiene un diseño geométrico. BMW
Ahí es donde entra en juego el nuevo Panoramic iDrive, que domina completamente el salpicadero y proyecta la información a lo largo de toda la base del parabrisas, creando una experiencia diferente a cualquier BMW anterior. En esencia parece una pantalla, pero en realidad es básicamente una proyección, como si fuera un Head-up display sobredimensionado. Confieso que cuando lo vi por primera vez tenía ciertas dudas sobre este sistema ya que aglutinar tanta información frente del conductor podría resultar incluso molesta, pero sucede exactamente lo contrario.
Después de unos pocos kilómetros todo parece extremadamente intuitivo. La personalización requiere algo de tiempo, es cierto, y conviene realizarla con el coche parado, pero una vez configurado, el funcionamiento es fluido y natural, hasta el punto de que apenas necesitas apartar la vista de la carretera. Todo ello está perfectamente combinado con el enorme monitor central de 17,9 pulgadas en el que, aquí sí, es necesario echarle tiempo para descubrir dónde está todo.
Mención aparte merece el nuevo volante M de nuestras unidades, mucho más ergonómico que el mostrado básico inicialmente por la marca y con unos mandos táctiles sorprendentemente fáciles de utilizar. Es extraño a la vista y quizá no sea el volante más atractivo de la historia de BMW, pero sí es de nuevo uno de los más disruptivos en términos de ergonomía y apariencia
SUV de representación
Las plazaas traseras son amplias y cómodas. BMW
En cuanto a la habitabilidad, la enorme distancia entre ejes, de 2,90 metros, se traduce en unas plazas posteriores realmente amplias, donde incluso viajando varios kilómetros por carreteras reviradas la sensación de confort es muy elevada. La posición obliga a flexionar ligeramente las rodillas por la presencia de la batería bajo el piso, pero el respaldo, el espacio para las piernas y la amplitud lateral hacen que cuatro adultos puedan viajar con absoluta comodidad. Además, para mejorar el confort, los respaldos traseros se reclinan ligeramente para así tener más confort.
La sensación de amplitud se mantiene al hablar del maletero. Los 520 litros disponibles ofrecen unas formas muy regulares, un umbral de carga muy bajo y además se complementan con un práctico compartimento delantero de 58 litros pensado para guardar los cables de carga y liberar espacio en la parte trasera.
Potencia de sobra
Después de volver a repasar el diseño y de comprobar que BMW ha llevado la digitalización un paso más allá, llega el momento de responder a la pregunta realmente importante que hacemos tomando como base aquel famoso eslogan de la marca. ¿Te gustará conducir el BMW iX3? Y es precisamente ahí donde este sorprende de verdad.
Si bien la gama ahora cuenta con una versión más racional, la 40 eDrive de un solo motor y batería más pequeña, inicialmente arrancó con la alternativa que protagoniza estas líneas: el 50 xDrive, una configuración que utiliza dos motores eléctricos, uno sobre cada eje, para desarrollar una potencia conjunta de 469 CV y un par máximo instantáneo de 645 Nm. Cifras con las que puede acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 4,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 210 km/h, prestaciones más que suficientes para un SUV familiar que supera ampliamente las dos toneladas de peso.
Sin embargo, lo que más llama la atención no es la capacidad de aceleración. Eso prácticamente se da por hecho en un eléctrico moderno. Lo realmente interesante es la naturalidad con la que el coche responde a cualquier situación. Desde los primeros metros transmite una sensación de ligereza impropia de sus dimensiones. La entrega de potencia es inmediata, pero nunca brusca, y la gestión conjunta de ambos motores consigue que la tracción sea impecable incluso acelerando con decisión a la salida de curvas lentas o incorporaciones.
En modo Comfort, que probablemente será el más utilizado por la mayoría de conductores, el iX3 se mueve con una suavidad sobresaliente. Todo sucede con una enorme progresividad, desde la respuesta del acelerador hasta el funcionamiento de la suspensión adaptativa, que consigue filtrar prácticamente cualquier irregularidad del asfalto sin aislar por completo al conductor de lo que sucede bajo las ruedas. Es un coche cómodo, muy cómodo, pero sin llegar a esa sensación de flotabilidad que a veces encontramos en algunos SUV eléctricos de gran tamaño.
Cuando seleccionamos el modo Sport, el carácter cambia de manera evidente. La respuesta del acelerador se vuelve mucho más inmediata, la dirección gana peso y todo el conjunto transmite una sensación de mayor conexión con el conductor. No se convierte en un deportivo, ni pretende hacerlo, pero sí consigue que un SUV de casi 4,75 metros se sienta sorprendentemente ágil cuando la carretera empieza a retorcerse.
Porque en ningún momento transmite las inercias que cabría esperar de un vehículo de más de 2,3 toneladas. La carrocería controla muy bien los movimientos, la dirección entra con precisión y el apoyo en curva resulta contundente, hasta el punto de olvidar rápidamente el tamaño del vehículo. BMW lleva décadas construyendo coches con un tacto muy reconocible y, aunque este iX3 representa una nueva generación, esa personalidad sigue completamente presente.
Solo cuando elevamos mucho el ritmo aparece un ligero subviraje, perfectamente lógico por concepto y dimensiones, pero incluso entonces el coche transmite seguridad y confianza. Todo parece suceder de una forma muy progresiva, permitiendo al conductor entender perfectamente qué está haciendo el vehículo en cada momento.
Quizá el único aspecto que requiere un pequeño periodo de adaptación sea el pedal de freno. El tacto inicial resulta algo más esponjoso de lo esperado y cuesta encontrar los primeros centímetros de recorrido, aunque después de unos kilómetros termina convirtiéndose en algo completamente natural. Gran parte de esa sensación viene provocada por el avanzado sistema de frenada regenerativa adaptativa. BMW ha optado por una calibración bastante intensa cuando levantamos el pie del acelerador, especialmente en determinadas situaciones de tráfico o aproximación a una curva.
Durante los primeros minutos incluso puede parecer excesiva, pero a medida que convivimos con ella descubrimos que permite conducir prácticamente utilizando un solo pedal en ciudad y anticipando muchas frenadas sin apenas tocar el freno convencional. En tráfico urbano resulta especialmente cómoda y, además, ayuda a reducir el consumo de una forma muy evidente.
Cierra la brecha por completo
Puede cargar a 400 kW.BMW
Y hablando de consumo, probablemente sea uno de los apartados que más sorprenden de este iX3. Porque si bien BMW homologa un gasto de apenas 15,1 kWh/100 km, una cifra que a priori puede parecer muy optimista para un SUV de estas dimensiones y potencia, la realidad es que durante la prueba en profundidad, en la que hemos alternado todo tipo de escenarios (autopistas, carreteras secundarias y zonas de montaña), el ordenador terminó registrando una media cercana a los 18 kWh/100 km.
Traducido a un uso real, eso significa que recorrer alrededor de 650 kilómetros con una sola carga deja de ser una promesa medida en rodillos y laboratorios para convertirse en una posibilidad perfectamente alcanzable si mantenemos un ritmo normal de conducción. Incluso cuando el recorrido se volvió más exigente, el modo Sport permaneció activo durante largos periodos y el ritmo se elevó al mismo nivel que un gasolina, el consumo se situó entre 21 y 24 kWh/100 km, cifras que siguen siendo exquisitas teniendo en cuenta las características del coche.
A esa eficiencia contribuye también la nueva batería de 108,7 kWh con la que BMW llega a homologar 805 km pero, sobre todo, la arquitectura de 800 voltios, una de las grandes novedades de esta Neue Klasse. Gracias a ella, el nuevo iX3 admite potencias de carga de hasta 400 kW en corriente continua, permitiendo pasar del 10 al 80 % en apenas 21 minutos o recuperar cerca de 375 kilómetros de autonomía en solo diez minutos.
En otras palabras, son cifras que empiezan a cambiar por completo la experiencia de viajar en un coche eléctrico, reduciendo considerablemente los tiempos de espera y acercando la recarga a la rapidez con la que hoy realizamos una parada para repostar. Además, BMW ha incorporado carga bidireccional, permitiendo utilizar la batería para alimentar dispositivos externos, bicicletas eléctricas, herramientas o incluso suministrar energía a una vivienda cuando sea necesario.
Tu mirada, el gran cambio
Se puede cambiar de carril solo con la mirada. BMW
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el BMW iX3 se guarda un último as en la maga que, eso sí, todavía no está disponible en nuestro país aunque un servidor sí tuvo la oportunidad de probarlo cuando lo conduje por primera vez. Me refiero al nuevo asistente de autopista que permite circular durante largos periodos sin necesidad de mantener las manos sobre el volante, siempre bajo supervisión del conductor, al que se suma un revolucionario sistema de cambio automático de carril a través de la mirada. Sí, has leído bien, basta con mirar hacia el retrovisor correspondiente para confirmar el adelantamiento. Ojo, porque además es especialmente efectivo.
El coche detecta el tráfico, propone la maniobra y únicamente necesita una confirmación visual para ejecutarla de forma suave, precisa y segura. Todo ello está coordinado por una nueva arquitectura electrónica cuyo objetivo no es añadir funciones al peso, sino conseguir que el coche piense, reaccione y asista al conductor de una manera mucho más fluida.
En definitiva
Es el coche más avanzado de la historia de BMW.BMW
Tras convivir con este nuevo BMW iX3, la sensación que deja es bastante diferente a la que esperaba antes de conducirlo. Pensaba que iba a encontrarme con un escaparate tecnológico sobre ruedas, un coche diseñado para demostrar todo lo que BMW es capaz de hacer en materia de electrificación y digitalización. Si bien todo eso está presente, lo que realmente importante es que, tras muchos kilómetros con él, dejas de pensar en las pantallas, en la autonomía o en la potencia de carga y empiezas a centrarte únicamente en conducir.
Y eso, en realidad, es lo que siempre ha caracterizado a BMW. Porque la Neue Klasse no pretende reinventar el automóvil, sino revolucionarlo cogiendo la mejor base que tenía la marca, la de la diversión, la emoción y la tranquilidad. No importa que hablemos del Panoramic iDrive, de la nueva arquitectura electrónica, de la carga a 400 kW o del cambio automático de carril mediante una simple mirada. Todo está pensado para trabajar en segundo plano, sin invadir al conductor y sin convertir el coche en un ordenador con ruedas.
La gama se acaba de ampliar con una versión 40. BMW
Ahora solo queda esperar a ver cómo responde el mercado y, sobre todo, si el usuario está dispuesto a dejar de pensar en Tesla, e incluso en los chinos, para mirar a los fabricantes europeos. La principal pega, como siempre, es el precio, pues la gama para esta versión 50 xDrive en los 71.850 euros, mientras que el iX3 40 hace lo propio en los 63.650 euros, precios que se pueden ir por encima de los 85.000 euros con facilidad como el caso de nuestra unidad.
No es un coche barato y tampoco pretende serlo. Lo que propone BMW es otra cosa. Un SUV eléctrico capaz de sustituir sin complejos a un modelo de combustión, sin obligar al conductor a cambiar sus hábitos ni a renunciar al placer de conducir que siempre ha definido a la marca.
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